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20-N: Hacemos política

Convocados los actos del 20 -N era inevitable, como desde hace ya cerca de 25 años (según mi criterio) ó 15 años (según puntos de vista más estrictos) viene siendo habitual, que surgieran nuestros demonios familiares reprochando el simple hecho de mantener la convocatoria, criticando muy peyorativamente la propaganda del acto, menospreciando a los posibles asistentes, llamando nostálgicos situados fuera de la realidad a quienes creemos que es un acto importante para el patriotismo español, calificando de testimonialismo ajeno a la política la conmemoración… En fin, toda la serie de ya viejos y manidos argumentos contra el 20-N lanzados, no desde fuera, sino, por asombroso que parezca, desde dentro del patriotismo español.

Cabría, como primer argumento, pedir respeto. Al fin y al cabo la convocatoria del 20-N es un acto completamente neutro, apartidista, dentro de nuestro campo político que, en cualquier caso, no puede perjudicar las actividades del sector patriota crítico. Sin embargo, yo no pediré respeto por cuanto no soy de los que piensen que todo es respetable. La convocatoria del 20-N no es respetable porque todos debamos respetarnos que no estaría mal que lo hiciéramos. La convocatoria del 20-N es respetable porque es un acierto político y su éxito, si se produce, será un éxito para el patriotismo español en todos sus sectores, incluso, el de aquellos más críticos con el 20-N y cuanto supone.

Convocar el acto del 20-N es un acierto político para todo el patriotismo español. Si tenemos cierto éxito será más acierto todavía. Es hacer política eficaz. Es llevar a cabo lo que determinaría que hay que hacer una estrategia moderna trazada desde las actuales condiciones de hipersaturación de comunicación y propaganda política existentes. Y me explico.

Contrariamente a una tesis impuesta en nuestro sector político de forma mayoritaria, emitir un mensaje sin rechazo no es equivalente a emitir un mensaje con poder de captación. Un mensaje sin rechazo provoca, simplemente, que no se le rechace pero ¿dónde dice que un mensaje sin rechazo provoca captación de voluntades? Contrariamente a una tesis impuesta en nuestro sector político de forma mayoritaria, emitir un mensaje acorde con los planteamientos de una cierta mayoría no supone captar ni al total, ni a parte alguna de esa mayoría dado que esa mayoría ya está captada por otros con mucha más fuerza que nosotros y que antes que nosotros, y con convicción, ya pusieron sobre el tablero político esos contenidos a los que más o menos queremos homologarnos y cuya patente tienen esos otros.

La movilización del 20-N supone contactar con nuestro sector político. Mantener vivo nuestro sector político. Es lo único sensato que puede hacer una propuesta política cuyos medios de publicidad, cuyos medios tácticos, se reducen a la propaganda en la calle: adhesivos, carteles, pancartas o a internet. No hacerlo, no mantener contacto con nuestro sector político, es un suicidio, es quedarnos sin base social alguna. Es el vacío. El vacío donde estamos tras 25 o 15 años, da igual, de demonios familiares asentados sobre tesis equivocadas radicadas en el desprecio de nuestra propia gente: casposos, nostálgicos, fachas, ultras…

Diez años. Hace diez años que, según la Confederación Nacional de Combatientes, no había propaganda alguna en la calle pidiendo la asistencia al acto de la Plaza de Oriente. Este año hemos puesto sobre la mesa la cantidad, nada más y nada menos, que de 1.000 € aproximadamente en propaganda de calle, hemos puesto el esfuerzo de colaboradores del NPe y de militantes de otras organizaciones como el Frente Nacional (no nombro las otras organizaciones porque no he podido pedirles permiso al escribir este artículo y uno no sabe nunca como acertar) y hemos puesto en marcha nuestras posibilidades en internet. Nadie espere grandes éxitos: 1.000 € no dan para mucho. No obstante, bastaría este año con detener la caída de asistentes y establecer un punto de inflexión para haber acertado.

El próximo 22 de Noviembre convocaremos en Madrid al único sector de españoles al que, incluso con sólo unos pocos adhesivos, carteles y algo en Internet, podemos convencer para que nos de su apoyo. Recomiendo evitar, como método para obtener ese apoyo, el menosprecio y el insulto a cuanto esos españoles respetan y admiran y, por supuesto, el insulto directo a esos españoles a los que luego culparemos de no estar a nuestro lado. Recomiendo, por último, hacer algo que coreaban todos esos españoles cuando no se contaban por miles sino por decenas de miles o por centenares de miles. Algo que nos pedían a gritos: UNIDAD.

Este 22 de Noviembre no sólo hay que ir con el corazón a la Plaza de Oriente. No cabe duda de que honrar a sus héroes es lo que debe hacer un pueblo digno como es lo que debe hacer una alternativa política digna. Ahí estará nuestro corazón. Pero este 22 de Noviembre hay que ir, convenceos de ello y sobre todo, con la cabeza y es que este 22 de Noviembre volvemos a empezar.

Eduardo Arias

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