20-N: El comienzo
Volvemos a estar en las puertas de una fecha clave para la historia de España, de un día pero dos acontecimientos. Un 20 de noviembre muere asesinado y sin justicia el fundador de la Falange, un honrado abogado que simplemente quiso hacer de España una nación social, ese fue su delito, pedir el pan, la Patria y la justicia en el momento que reinaba el caos, el hambre y la desigualdad, lo mismo que hoy día. Su delito fue alzar la voz en el recuerdo de una España desmembrada, una España donde se asesinaba impunemente, una España que pasaba verdadera hambre e injusticias sociales. Su delito fue ser español y hombre.
Otro 20 de noviembre se anunciaba la muerte de quien dirigió una España nacida de la nada y la situó en octava potencia mundial aislados y solos de la comunidad internacional, pero siempre respetados, serios y coherentes. Murió un militar que se convenció de tener la misión de ayudar a España y no cedió ni el día de su muerte, murió un hombre temido, insultado, escarniado, un hombre al que le quieren poner de ogro malo malísimo y que dedicó su vida, su humilde vida por mucho que digan, a España. Ese es el delito de este segundo homenajeado, el haber evitado lo que hoy padecemos, el conservar unos valores morales y éticos frente a la decadencia internacional y que ahora sufrimos directamente.
De la misma manera se homenajea a los caídos en una guerra civil y para muchos de liberación que en el fondo es lo que fue frente a la anarquía que existía en esos momentos, casi la misma de ahora. Y siempre se han recordado tanto a los de un bando como a los del otro lado y la muestra está en el Valle de los Caídos, monumento por demás que se alzó en la memoria de todos los españoles por mucho que ahora lo quieran demonizar con partidismos. Los nombres de miles de españoles completan ese homenaje. No es obra faraónica, es el recuerdo y el respeto de una nación a quienes dieron su vida por ella, convencidos por una parte o la otra, pero a todos ellos. Aún no he leído en el Valle de los Caídos, ni oído, que es el Valle de los Caídos del bando nacional. Pero quienes no tienen argumentos deben manipular la realidad para ser escuchados.
Y este próximo 22-N se vuelve a la Plaza de Oriente, se vuelve a empezar y esta vez en serio o eso se intentará por más que el ayuntamiento, la delegación de gobierno y cuatro y el del tambor quieran poner impedimentos absurdos como siempre, culpando de las tropelías de grupúsculos minoritarios y apartados a la mayoría de españoles que se pretenden unir ese día para demostrar que el pueblo sigue vivo, que seguimos siendo españoles por más que nos quieran silenciar.
De todo se puede esperar ese día, desde la aparición de los cantinflas hasta los ¿patriotas? de mercadillo que acudirán cuales ladillas a pegarse a lo que son incapaces por sus medios de convocar u organizar. Pero eso es lo de menos porque están en el mismo saco tanto los unos como los otros, gentes de un día para una simple hora, boy scouts sin bandera, bufones del sistema, guarros y olvidados.
Mañana empiezan los actos, concentraciones, manifestaciones, conferencias interesantes demostrando el respeto y la unidad de los patriotas, marchas de homenaje, cenas, comidas, reuniones…. y así hasta el domingo a las 12.00 horas en la Plaza de Oriente, esa misma plaza que hacía temblar al mundo cada vez que se llenaba de españoles orgullosos de serlo y gloriosos de su trabajo y sus valores y que ya da tanto miedo a los gobernantes que hasta niegan la posibilidad de entarimar para dar los discursos y las arengas a un pueblo necesitado de valientes y de creíbles oradores que lo vuelvan a levantar y a posicionar donde nunca debió de dejar de estar.




