El Tercer Reich

El Tercer Reich es el nombre que recibió el último imperio alemán entre 1934 y 1945, que se identifica con el nazismo. La designación de Hitler como canciller (30 de enero de 1933) significó el fin de la República de Weimar y la transformación del Estado con línea a las doctrinas del nazismo: fin del parlamentarismo, suspensión de garantías y atribución al poder ejecutivo de facultades ilimitadas; sustitución del sistema federal por una rígida centralización; conversión del partido nacionalsocialista en partido único y disolución de las otras organizaciones políticas y de los sindicatos; conversión de la presidencia de la república en liderazgo de un nuevo imperio germánico, etc.

Crisis política y económica en la República de Weimar

Las causas lejanas de la subida al poder del nazismo se remontan a la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial y el Tratado de Versalles que impuso un trato humillante, según la percepción de la mayoría de ciudadanos alemanes. Para muchos ciudadanos alemanes, la derrota y las sanciones eran una gran humillación para quien hasta hacía pocos años antes había sido el poderoso Imperio Alemán.

Estas circunstancias posibilitaron la acción de un pequeño partido surgido entre 1919 y 1921: el Deutsche Arbeiterpartei (DAP) (Partido Obrero Alemán), fundado en enero de 1919 por Anton Drexler, y que tomó un año después el nombre de Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes o NSDAP, más conocidos por el nombre de «nazis», liderados por Adolf Hitler. Durante la segunda mitad de los años 20 este grupo político creció de forma espectacular tanto en popularidad como en número de militantes. El partido luchaba por la abolición del Tratado de Versalles y por la renovación de Alemania. Su líder, Adolf Hitler, era un orador brillante que enardecía a las masas con un programa antisemita, de un nacionalismo expansivo y agresivo y, sobre todo, defendía una concepción totalitaria del Estado. Un fragmento del programa del «Partido Obrero Alemán”, de Munich, 24 de febrero de 1920 da una idea de los puntos básicos de la ideología nazi:

«1. Nosotros pedimos la reunión de todos los alemanes en una Gran Alemania, de acuerdo con el derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos. 2. Nosotros reclaman la concesión al pueblo alemán de los mismos derechos que las demás naciones y la anulación de los Tratados de Versalles y de Saint Germain. 3. Nosotros reclaman tierras (colonias) para alimentar nuestro pueblo y establecer nuestros excedentes de población. 4. Sólo podrán ser considerados ciudadanos los hermanos de raza. Sólo pueden ser hermanos de raza que es de sangre alemana, sin tener en cuenta su religión. Ningún judío puede ser un hermano de raza (….). 5. (…) Denunciamos la práctica parlamentaria corrompida de designar los cargos del Estado por razones de partido, sin tener en cuenta su carácter o sus capacidades. 6. Pedimos que el Estado se preocupe en primer lugar de las posibilidades de ganancia y de vida de los ciudadanos. Si no es posible alimentar bien toda la población del Estado, los súbditos de otras naciones deben ser expulsados de Alemania. (…) 12. Pedimos la confiscación total de los beneficios de guerra (…). 25. Para conseguir estos objetivos, reclamamos la constitución de un poder fuerte y central del Reich que gobierne sobre la totalidad de sus territorios con un poder absoluto.»

En el texto hay, pues, las bases del programa político del nazismo: anexión de los pueblos vecinos, anulación del Tratado de Versalles, antisemitismo, pangermanismo, rechazo de la democracia parlamentaria y totalitarismo de Estado, todo relleno con un lenguaje que exalta el poder y la fuerza.

Sin embargo será la crisis económica generada por la Gran Depresión, a partir de 1929, y que disparó la inflación hasta quedó totalmente fuera de control, y la debilidad política de los gobiernos de la República de Weimar la que acabó con la misma república. En otras palabras, hasta finales de los años 20, el partido de Adolf Hitler no pasó de ser un partido pequeño (en 1928, en las elecciones al Reichstag sólo obtiene un 2,5 por ciento de los votos).

Fue la Gran Depresión y la debilidad final del gobierno republicano lo que facilitó la subida al poder de Hitler. La crisis económica iniciada con el crack de 1929 significó la confirmación de la ineficiencia de los gobiernos burgueses y la desautorización de la socialdemocracia, incapaz de reaccionar ante las desastrosas consecuencias sociales de la crisis. En estas condiciones, los magnates de la industria y de las finanzas alemanas decidieron dar pleno apoyo al NSDAP. Gracias a estas subvenciones, el NSDAP consiguió los triunfos electores de 1930 y 1932.

A. Krupp, presidente de la compañía Krupp, una de las empresas más grande de Alemania, y afiliado al partido nazi en 1938, declaró en calidad de detenido en el patio de los juicios de Nuremberg (1945-46):

«La economía necesita un desarrollo sano y progresivo. Los numerosos partidos políticos luchaban entre ellos en medio de la anarquía (…). Nosotros, los de la empresa Krupp, no somos idealistas sino realistas. Teníamos la impresión de que Hitler nos daría la posibilidad de un desarrollo sano. Y lo hizo.

Al principio, habíamos votado por el partido populista, pero los conservadores no podían gobernar el país porque eran demasiado débiles. A esta lucha implacable por la subsistencia y el poder necesitábamos ser conducidos por una mano fuerte y dura. Como la de Hitler. Después de diez años pasados bajo su conducción, estábamos muy contentos. Queríamos un sistema que funcionara bien y que nos diera los medios para trabajar tranquilamente. He dicho que ignoraba todo sobre el exterminio de los judíos, y he añadido: “cuando se compra un buen caballo, no se miran algunos defectos.
»

La crisis política también era palpable y será el desencadenante del ascenso nazi: “Un Estado no se desintegra sólo por una crisis económica y un desempleo generalizado. Si fuera así, también se habrían tenido que desintegrar, por ejemplo, los Estados Unidos de la Gran Depresión de los años 1930-1933, con sus 13 millones de parados. La República de Weimar no se hundió por la crisis económica y el paro, aunque estos hechos formaran parte, naturalmente, del ambiente de decadencia, sino por la decisión previa de la derecha (Alemania) de abolir el Estado parlamentario a favor de un Estado autoritario vagamente definido. Un Estado que tampoco fue destruido por Hitler: él ya lo encontró deshecho cuando llegó a canciller y sólo le fue necesario arrebatar el poder a aquellos que lo habían destruido “.

En 1932, en el peor momento de la crisis económica y política, están las elecciones presidenciales. Hitler presenta su candidatura a la presidencia de la República. En la segunda vuelta obtiene 13,4 millones de votos y Hindenburg 19,3 millones. Los partidos de centro y los socialistas se ven obligados a votar a Hindenburg para evitar el triunfo de Hitler. En cualquier caso, las elecciones demuestran que la derecha clásica está hundida, y las clases medias y la pequeña burguesía se inclinan decididamente por el partido nazi.

El Partido Nazi inició conversaciones con los partidos de Von Papen y el Partido de Centro, para asumir el cargo de Canciller, que el Presidente Von Hindenburg rechazó, y se convocaron elecciones parlamentarias cuando el canciller Franz von Papen perdió una moción de confianza en la única sesión de la legislatura. En las elecciones de noviembre de 1932, el NSDAP, a pesar de obtener un 32% de los votos, continuó siendo el partido más votado, y el 30 de enero de 1933, tras la renuncia del nuevo canciller Kurt von Schleicher, Von Hindenburg llama a Hitler para asumir el cargo de Canciller de Alemania y presidir un gobierno de concentración nacional.

Por su parte, Von Papen creía que podría controlar el gobierno desde la sombra, con la convocatoria de nuevas elecciones para marzo de 1933. De hecho, en el gabinete del nuevo gobierno, sólo Hermann Göring y Wilhelm Frick del NSDAP eran ministros .

El nazismo en el poder

Hitler presidió un gobierno de concentración nacional, tal como había deseado la derecha alemana, aunque no esperaban que el instrumento que había de ser el NSDAP se convirtiera en el sujeto de Poder. Ni Hindenburg ni los socios de gobierno pudieran detener la destrucción del marco institucional y democrático de la República.

Por otra parte, los partidos de derechas lo veían como la consumación de la dictadura -en este caso civil- que tanto habían deseado; no podían prever la nazificación y el régimen totalitario que se estaba dibujando.

El disparo de salida para el recorte de derechos y libertades fue el Incendio del Reichstag, al que el gobierno reaccionó con el Decreto del Incendio del Reichstag al día siguiente, que suspendía los derechos civiles básicos. De acuerdo con el decreto, el KPD (Partido Comunista Alemán) y otros partidos se ilegalizar, y los funcionarios y diputados comunistas fueron arrestados y enviados a campos de concentración o muertos, descabezando la organización. Lentamente, sólo el NSDAP y sus organizaciones satélites permanecieron legales al nuevo sistema.

El incendio se produjo seis días antes de las elecciones adelantadas, que ganó el NSDAP con un 43,9% de los votos, y seguía siendo el partido más grande en la cámara, pero no lo suficiente para asegurar la mayoría absoluta, por lo que se mantuvo la coalición con el DNVP. Como los nazis no obtuvieron la mayoría absoluta, el gobierno de Hitler se enfrentó a la cámara presentando la Ley de Capacitación, que permitía al gobierno la aprobación de leyes sin la participación del parlamento durante cuatro años. Ya que la ley necesitaba un apoyo de dos tercios de la cámara, Ludwig Kaas, del Partido Católico de Centro votó a favor con la promesa verbal que el mismo partido y los acuerdos con la iglesia católica se mantendrían. Los partidos de derechas lo veían como la consumación de la dictadura -en este caso civil- que tanto habían deseado, pero no podían prever la nazificación y el régimen totalitario que se estaba dibujando.

En abril de 1933 firmó la ley para la restauración del servicio civil profesional, que excluía los judíos de todo cargo de la administración del Estado. Igualmente, Hindenburg no protestó por la purga realizada dentro del NSDAP en junio de 1934 contra los sectores de izquierda del partido, como las Sturmabteilung de Ernst Röhm o la facción de Gregor Strasser, muchos de los cuales murieron en la Noche de los cuchillos largos .

El Tercer Reich

Tras la muerte del presidente Paul von Hindenburg en 1934, Hitler también fue nombrado presidente de la República, logrando todo el poder; hecho que le permitió disolver la República de Weimar y proclamó el Tercer Reich, un Estado autoritario, antidemocrático y centralizado. El nuevo poder era un desafío a la comunidad internacional

Entre 1933 y 1939, la política de Hitler estuvo centrada en el endurecimiento de las leyes contra los judíos hasta extremos inauditos, el rearme y modernización del ejército alemán y la reunificación de los pueblos alemanes, en contra de la establecido en el Tratado de Versalles, que limitaba la capacidad militar alemana, e impedía la reunificación del imperio Alemán heredero de Habsburgo.

El milagro económico

Cuando Hitler subió a la Cancillería del Reich, en enero de 1933, había en Alemania seis millones de parados. Hitler colocó a Hjalmar Schacht como presidente de la Banca del Reich, primero, y como consejero de Economía después y dejó que aplicara sus recetas de política económica. Sólo tres años después, en 1936, se gozaba de pleno empleo. De la pobreza escandalosa se pasó, en general, a un modesto pero satisfactorio estado del bienestar. Y además se consiguió sin inflación, con los precios y los sueldos completamente estables caro el gobierno decretó los salarios y los precios. “Ambas medidas eran posibles en un régimen dictatorial con los campos de concentración detrás; Hitler no necesitaba hacer caso ni de la patronal ni los sindicatos, podía forzarlos a todos hacia el Frente Alemán del Trabajo para bloquearlos, del mismo modo que podía cerrar en un campo de concentración cualquier empresario que negociara con el extranjero sin autorización o subiera el precio de sus productos, o cualquier trabajador que pidiera aumento de sueldo o que por ello amenazara con huelga “.

El rearme de Alemania

En cuanto a las restrictivas imposiciones del Tratado de Versalles, Alemania dejó de pagar las reparaciones de guerra y restableció el servicio militar obligatorio. Cuando Hitler llegó al poder, Alemania tenía un ejército de 100.000 hombres sin armas modernas ni fuerza aérea. En 1938 Alemania era la potencia militar terrestre y aérea más fuerte de Europa. El rearme generó puestos de trabajo y significó la anulación de los puntos clave del Tratado de Versalles, es decir, un triunfo sobre los gobiernos de Francia e Inglaterra, y un cambio radical en las relaciones de poder en Europa. Además apoyó las tesis del general Heinz Guderian que creía en las posibilidades de las divisiones de carros de combate integradas y autónomas.

Un estado dentro del Estado

La constitución de Weimar nunca fue sustituida por otra. El Tercer Reich, al menos desde el otoño de 1934, no tenía ninguna constitución ni escrita ni no escrita, no respetaba los derechos fundamentales que limitan el poder de los Estados frente a los ciudadanos, no conocía ni disponía de un reglamento interno estatal que delimitara las competencias de los diferentes órganos del Estado y que procurase que sus actividades tuvieran coherencia. Era el caos: los diversos poderes fácticos rivalizaban o se sobreponían mutuamente, compitiendo entre ellos y interfiriendo, y como jefe supremo de todo había Hitler. “Hitler tenía la intuición, absolutamente correcta, que cualquier orden constitucional también limita el poder de los órganos estatales por más poderosos que fueran; en un Estado constitucional, incluso el hombre más poderoso topa con las competencias de una otros órganos, no puede mandar todo a todos; y se procura, por lo menos, que el Estado pueda seguir funcionando sin él. Pero Hitler no quería ninguna de de las dos cosas y por eso abolió la Constitución, sin sustituirla por una nueva. No quería ser el primer servidor del Estado sino el Führer, su señor absoluto; y descubrió exactamente que el dominio absoluto no es posible en un sistema estatal intacto, sino en un caos controlado “.

La gran Alemania

La política expansionista del gobierno pretendía incrementar el espacio vital aplicando la teoría del Lebensraum. Para conseguir el Lebensraum, Hitler utilizó una eficaz combinación de oratoria e intimidación, y el 7 de marzo de 1936, con muy pocas tropas y entrando en bicicleta remilitarizando Renania. El 29 de marzo de 1936 Adolf Hitler alcanza 99% de los votos de un total de 45,5 millones de votantes, en un referéndum para ratificar la recuperación. El mismo 1936 Mussolini atacaba Etiopía.

Las sanciones de la Sociedad de Naciones no servían más que para reforzar la unión de las dos dictaduras, que establecieron una alianza, el Eje Roma-Berlín, al que se añadió el Japón, formando la coalición de las potencias del eje. Es evidente que desde 1936 Hitler ya preparaba la guerra y que sólo el miedo ante el posible triunfo del socialismo impedía a las democracias de apoyar a los estados que Alemania había agredido: anexión de Austria (Anschluss) (marzo de 1938), empleo los Sudetes (octubre de 1938), reparto y ocupación de Checoslovaquia (marzo de 1939), y ocupación de la ciudad de Memel (marzo de 1939). Y todo ello sin una protesta de Francia y Gran Bretaña e incluso a veces -annexió los Sudetes, región checoslovaca con tres millones de alemanes- con su expreso visto bueno.

Pero Hitler no tenía suficiente con haber logrado todo esto y reclamaba en Polonia la ocupación de la ciudad libre de Danzig y un corredor de tierra entre Alemania y Prusia Oriental. Polonia se negó repetidas veces en parte por miedo a la reacción soviética y en parte porque pensaba que eso sólo alentaría Hitler a hacer otras demandas. El 23 de agosto de 1939, Alemania y la URSS firmaron el Pacto Molotov-Ribbentrop que, además de ser un tratado de no agresión entre los dos estados, tenía unas cláusulas secretas entre las que se acordaba el reparto de la este europeo en dos zonas de influencia, una por cada una de las dos potencias. Hitler, en virtud de este acuerdo y avalado por sus éxitos anteriores, decidió invadir Polonia.

Cultura y sociedad

El Tercer Reich apoyó el desarrollo de las artes, exceptuando las que la ideología nazi consideraba decadentes. Buena parte de la producción artística alemana de este periodo se consagró al enaltecimiento de los valores de la familia, la nación y especialmente la raza aria, al tiempo que se educaba a las nuevas generaciones en una ideología antisemita y se relegaba a las mujeres a la Alemania nazi a un papel secundario, ligado a la maternidad y no a la esfera pública. En este sentido, el ministro de propaganda Joseph Goebbels tuvo un importante papel doctrinario.

Arquitectura

La arquitectura recibió un impulso considerable durante el régimen caro Hitler ambiciona un plan para convertir Berlín en la capital más imponente del mundo y el arquitecto Albert Speer fue el encargado de dar forma a las ideas de magnificencia de Hitler, proyectando edificios y planeando un cambio urbanístico basado en estructuras de hormigón. Sin embargo nunca pudo concretarse debido al estallido de la guerra. El primer paso de estos planes fue el estadio para los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, diseñado por Werner March, la única gran obra arquitectónica de este periodo que ha sobrevivido.

Speer proyectó la nueva Cancillería del Reich, que incluía un enorme salón dos veces mayor que el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles. La segunda cancillería fue dañada seriamente por el ejército soviético en la batalla de Berlín, a finales de la guerra, en 1945, y ese mismo año fue demolida en presencia del primer ministro inglés sir Winston Churchill. En 1937, Speer proyectó el pabellón alemán de la Exposición Internacional de París de 1937, que estaba situado justo enfrente del pabellón soviético. Su diseño magnificente pretendía oscurecer el pabellón soviético y representar la Alemania nazi como una defensa sólida contra el comunismo; no obstante, ambos pabellones fueron galardonados con medallas de oro por sus diseños.

Otras obras destacadas, que han sobrevivido, son el Aeropuerto de Berlín-Tempelhof y Prora, una estación de vacaciones construida en la isla de Rügen.

Entre los proyectos de Speer y Hitler se encuentra la «Volkshalle», o Salón del Pueblo, una cúpula de 200 metros de alto y 250 metros de diámetro, 16 veces mayor que la Basílica de San Pedro. Hitler también planeaba construir un arco, similar al Arco de Triunfo de París, pero de 100 metros de altura, donde en su interior estarían grabados los nombres de todos los muertos alemanes de la Primera Guerra Mundial. El comienzo de la guerra evitó que se construyeran estas gigantescas obras debido al racionamiento de materiales de construcción, por un lado, y por otro, el peso del monumento excedía las condiciones del terreno: una probeta de cemento sirvió para comprobar que con el tiempo cedía el terreno.

Cine

El cine tuvo en Leni Riefenstahl su representante más destacada, gracias a dos obras: “El triunfo de la voluntad» y «Olympia». Esta última película es admirada por el uso de técnicas innovadoras para la época, si bien, ella misma ha sido criticada por hacer propaganda a la ideología nazi.

Encuadre de la sociedad

Por su parte, la formación de las nuevas generaciones estuvo, desde el principio, enmarcada dentro de proyectos nacionalistas, como las Juventudes Hitlerianas. En centros construidos especialmente, como el castillo Vogelsang en la actual Renania del Norte-Westfalia, se formaba a la élite nacionalsocialista. Tras la caída del régimen, el castillo con sus 330 ha circundantes fueron ocupadas, primero por el ejército británico y a partir de 1950, por el de Bélgica.

Salud

El Tercer Reich se caracterizó por un fuerte movimiento antitabaco. La investigación de Franz H. Müller demostró que había relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón en 1939, por la cual se intentó reducir el uso del tabaco mediante prohibiciones, propaganda, etc.

Segunda Guerra Mundial

La invasión de Polonia por parte de Alemania fue el detonante de la guerra. El 3 de septiembre de 1939, Francia y el Reino Unido declararon la guerra a Alemania. En tres semanas, mientras el ejército franco-inglés estaba dramáticamente a la expectativa, esperando reforzar su potencial para lanzarse al ataque, Alemania dominó Polonia. Después siguieron unos meses de parálisis en la llamada Guerra de Broma. En 1940 Alemania invade Noruega y atacó Francia empleando la táctica de la guerra relámpago (Blitzkrieg) y perforó el frente francés en las Ardenas y invadió los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. El ejército aliado (franco-inglés), impotente ante el avance alemán reembarca sus tropas en Dunkerque hacia Inglaterra, mientras los restos del ejército francés se repliegan hacia el sur entre una avalancha de refugiados. El mariscal Petain, jefe del gobierno francés, pidió el armisticio, que significó, de hecho, el reconocimiento de la derrota ante los ejércitos alemanes (22 de junio de 1940).

Gran Bretaña quedó sola en la lucha. Bajo la dirección de Winston Churchill restar los ataques de la aviación alemana y el bloqueo de sus suministros por mar. Asimismo la guerra se había extendido en el norte de África donde las tropas alemanas del Afrikakorps avanzaban espectacularmente y amenazaban el canal de Suez.

Hilter toma ahora una decisión arriesgada: extender su dominio en el este y atacar la URSS. En 1941 Alemania invade Yugoslavia y Grecia y comienza la invasión de la Unión Soviética. El primer avance fue rapidísimo, pero el invierno obligó a detener la ofensiva a las puertas de Moscú.

La persecución de las minorías e indeseables continuó en Alemania y los países ocupados. A partir de 1941 los judíos fueron obligados a llevar una banda amarilla en público la mayoría fueron trasladados a guetos, donde estaban separados del resto de la población. En enero de 1942, en la Conferencia de Wannsee bajo la supervisión de Reinhard Heydrich, se decidió un plan para la Solución final de la cuestión judía. Desde entonces y hasta el final de la guerra, los nazis aplicaron un genocidio sistemático de judíos y otros colectivos, incluyendo homosexuales, eslavos y prisioneros políticos. Además, diez millones de personas fueron forzadas a trabajar. Miles de personas eran enviadas diariamente a los campos de exterminio y campos de concentración, que al principio eran centros de detención que se reconvirtieron en factorías de la muerte en masa.

En paralelo al Holocausto, los nazis tuvieron un programa de conquista y explotación de los territorios soviéticos y polacos y su población eslava, como parte del Plan General Oeste. Se estima que 20 millones de civiles soviéticos, tres millones de polacos no judíos y siete millones de soldados del Ejército rojo murieron en la guerra. Los planes nazis extendieron lebensraum hacia el este, consecuencia de extender la guerra en el este para defender la civilización occidental de los bolcheviques. Muchos ucranianos, bálticos y otros soviéticos desencantados por las atrocidades cometidas por el régimen estalinista lucharon con los alemanes, junto con otros europeos enrolados en las divisiones Schutzstaffel.

La mitad de 1942 marcó el cambio de dirección de la guerra. Hasta ese momento la victoria del bando de las potencias del Eje parecía un hecho, pero a partir de entonces, los esfuerzos combinados de la URSS y de EEUU reorientar el resultado de la guerra hacia la victoria final de los aliados.

En febrero de 1943 los rusos habían derrotado a los alemanes en la Batalla de Stalingrado y comenzó el avance hacia el oeste, ganando la Batalla de Kursk, punto de inflexión en el Frente Oriental. El ejército alemán se retiró a las fronteras polacas en febrero de 1944, y en junio los aliados abrían un nuevo frente en el este con el desembarco de Normandía, y en abril de 1945 los dos frentes se encontraron en el Elba , y el 30 de abril mientras las tropas soviéticas ocupan el Reichstag y otros edificios gubernamentales, Adolf Hitler se suicidó en su búnker de Berlín.

El sucesor de Hitler fue el almirante Karl Dönitz. El 7 de mayo dio su autorización al general Alfred Jodl para firmar la rendición incondicional de Alemania que entraría en vigor el día siguiente. Esto significó el final de la guerra en Europa.

Como resultado de la victoria aliada, los ganadores se repartieron el control de Alemania, que cambió sus fronteras como resultado de la Conferencia de Yalta y acabó partiéndose en dos Estados (RFA y RDA) durante la Guerra Fría, que se reunificaron de nuevo en 1990. el Tercer Reich fue desmantelado, los dirigentes que sobrevivieron fueron juzgados en los Juicios de Nuremberg, y las instituciones creadas desaparecieron.

El Holocausto

El Holocausto fue el genocidio llevado a cabo por el régimen nacionalsocialista del Tercer Reich sobre los judíos y otros pueblos entre los años 1933 y 1945.

El genocidio fue la culminación de un largo proceso que se desarrolló paralelamente a la implantación del régimen nazi y que tenía como objetivo la creación de una comunidad nacional -Volksgemeinschaft- racialmente pura. Lo que Hitler se proponía -y así lo había anunciado el 30 de enero de 1939- era el exterminio de la raza judía de Europa.

Finalmente, en la conferencia de Wannsee, 20 de enero de 1942, se aprobó la “Solución final a la cuestión de los judíos” – Endlösung der Judenfrage o endgültige Lösung der Judefrage, acortado simplemente a “la Solución Final – Endlösung. Esta solución consistía en la eliminación física, por medio de los trabajos forzados, el hambre y las cámaras de gas, los judíos (y otros “indeseables”) internados en campos de exterminio (Auschwitz-Birkenau, Chelmno, Belzec, Majdanek, Mauthausen, Sobibor y Treblinka). La estimación histórica del número de víctimas judías es alrededor de seis millones, aunque los historiadores contemporáneos creen que el número exacto se encuentra entre los 5 y 7 millones.

Otros grupos que el régimen nazi definió como “indeseables” eran los homosexuales, los testigos de Jehová, los minusválidos y disidentes y los opositores políticos de diversas nacionalidades y religiones (polacos, ucranianos, bielorrusos, lituanos, letones, estonios, rusos , otros eslavos, gitanos y católicos).

Persecución de los homosexuales en la Alemania nazi

La persecución de los homosexuales en la Alemania nazi se fundamentó principalmente sobre la premisa de que la homosexualidad era incompatible con la ideología nacionalsocialista porque los homosexuales no se reproducían y por tanto no perpetuaban la raza aria. La homosexualidad constituía una de las pruebas de degeneración racial que, además, se transmitía por vicio de unos individuos a otros; por eso las autoridades tenían que poner todos los medios a su alcance para evitar su extensión.

El Ángel de Frankfurt (ángel de Frankfurt) fue el primer monumento de Alemania en memoria de los homosexuales perseguidos por el nazismo y, posteriormente, por el párrafo 175 del código penal alemán. Como su nombre indica el monumento es la estatua de un ángel sujetando una banda. La obra fue el primer monumento conmemorativo de las víctimas homosexuales del holocausto en Alemania. Los siguientes en ser erigidos en Alemania fueron el Triángulo rosa de Colonia (1995) y el Monumento a los homosexuales perseguidos por el nazismo de Berlín (2008).

En la base de la estatua hay una inscripción en alemán que dice: “Los hombres y mujeres homosexuales fueron perseguidos y asesinados durante el régimen nacionalsocialista. La matanza fue ocultada y negada, despreciando y condenando a los supervivientes. Por eso los recordamos y los hombres que aman a otros hombres y las mujeres que aman a otras mujeres que a menudo todavía siguen siendo perseguidos. Fráncfort del Meno. Diciembre 1994. “La inscripción alude a que los homosexuales no sólo fueron perseguidos durante el régimen nazi, sino que el artículo 175 siguió vigente y no se reformó la prohibición respecto a las prácticas homosexuales entre adultos hasta 1973, sirviendo para condenar incluso a los supervivientes de los campos de concentración. Hasta que fue derogado completamente en 1994. Lo que causó que los homosexuales no pudieran hacer durante años reclamación y fueran el último grupo de víctimas a ser oficialmente reconocido.

Economía

Cuando el Partido Nazi tomó el poder en 1933, la economía de Alemania ya se había recuperado bastante del desastre económico originado por el Tratado de Versalles, pero todavía sufría en parte los efectos de la Gran Depresión iniciada en Estados Unidos en 1929 y que también había perjudicado severamente el comercio exterior alemán. Entre 1934 y 1937, la Alemania nazi disfrutó de excelentes estándares de vida para la clase obrera y media, se iniciaron importantes trabajos de comunicación vial (carreteras) y edificios ostentosos.

Si bien el Partido Nazi acaparaba todo el poder político, permitió que el capitalismo sigue siendo aplicado en Alemania y no expropió la propiedad privada, dejando a las empresas privadas alemanas continuar sus actividades. Sin embargo, el régimen de Hitler impulsó una enorme intervención del Estado en la economía ya sea creando empresas estatales de servicios como fijando controles de precios y reglamentando toda actividad de las empresas privadas, de tal manera que los empresarios alemanes tener que seguir las directivas gubernamentales para así conservar sus propiedades y riquezas, pues de lo contrario podían ser considerados también opositores al régimen y sufrir la respectiva represión.

Sin embargo, gran parte de la economía del Tercer Reich se había orientado hacia el armamentismo y especialmente para preparar una eventual guerra con las naciones eslavas, en vez de dirigirse a producir bienes de consumo o hacia una expansión comercial. Sin embargo, la concentración de capital en la industria de armas favoreció una rápida expansión de la capacidad industrial germana y ayudar a reducir los niveles de desocupació.Programa económico del nazismo. Discurso de Hitler del 6 de julio de 1933 sobre economía y organización del Estado

Arte y cultura

En su juventud, Hitler tuvo la aspiración de hacer carrera como pintor, pero fue rechazado en dos oportunidades en Viena. Cuando se convirtió en el jefe del Estado alemán, apoyó el desarrollo de las artes, exceptuando aquellas que la ideología nazi consideraba como decadentes, y tomó bajo su poder al arquitecto Albert Speer, quien transformó las ideas de magnificencia de Hitler en hormigón.

Buena parte de la producción artística alemana en este periodo se consagró a la promoción de los valores de la familia, la nación y especialmente de la raza aria, educando a las nuevas generaciones con contenidos antisemitas e intolerantes. En este tema, el ministro de propaganda Joseph Goebbels tuvo un importante papel doctrinario.

La arquitectura también recibió un impulso considerable durante el régimen. Un ambicioso plan, que buscaba convertir Berlín en la capital más imponente del mundo, nunca llegó a concretarse debido al estallido de la guerra. Durante años Hitler y su arquitecto jefe Albert Speer proyectaron edificios y planearon un radical cambio urbanístico que actualmente suele considerarse como megalómano.

El primer paso de estos planes fue el estadio para los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, diseñado por Werner March, la única gran obra arquitectónica de este periodo que ha sobrevivido. El edificio albergó el partido final de la Copa Mundial de Fútbol de 2006.

Speer proyectó asimismo la nueva Cancillería del Reich, que incluía un enorme salón dos veces mayor que el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles. Hitler quería construir una tercera Cancillería, aún mayor, aunque nunca se comenzó. La segunda cancillería fue dañada seriamente por el ejército soviético en la batalla de Berlín en 1945. Ese mismo año fue demolida en presencia del primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill.

En 1937 Speer proyectó el pabellón alemán de la Exposición Internacional de 1937 en París, que estaba situado justo enfrente del pabellón soviético. Su diseño magnificado tapó el pabellón soviético. Speer pretendía representar una defensa sólida contra los embates del comunismo. Sin embargo, ambos pabellones fueron galardonados con medallas de oro por sus diseños.

Otras obras destacadas que han sobrevivido son el Aeropuerto de Berlín-Tempelhof y Prora, una estación vacacional construida en la isla de Rügen.

Entre los proyectos de Speer y Hitler se encuentra la Volkshalle, o Salón del Pueblo, un domo de 200 m de altura y 250 metros de diámetro, 16 veces mayor que la Basílica de San Pedro. Hitler también planeaba construir un arco, similar al Arco de Triunfo de París, pero de 100 m de altura, en el que su interior estarían grabados los nombres de todos los muertos alemanes de la Primera Guerra Mundial. El prematuro comienzo de la guerra evitó que se construyeran estas gigantescas obras debido al racionamiento de materiales de construcción, por un lado, y por otro, a que el peso del monumento excedía las condiciones del terreno. Una probeta de cemento llegó a ser instalada en el lugar, y con el tiempo cedió el terreno.

El cine tuvo en Leni Riefenstahl su representante más destacada, gracias a dos obras: El triunfo de la voluntad y Olympia. Esta última película es admirada por el uso de técnicas innovadoras para la época, si bien ella misma ha sido criticada por hacer propaganda para la ideología nazi.

Por su parte, la formación de las nuevas generaciones estaba tempranamente enmarcada dentro de proyectos nacionalistas, como las Juventudes Hitlerianas. En centros construidos especialmente, como el castillo Vogelsang en la actual Renania del Norte-Westfalia (RNW), se formaba a la élite nacionalsocialista. Tras la caída del régimen, el castillo con sus 330 ha circundantes fueron ocupadas, primero por el ejército británico y a partir de 1950, por el de Bélgica. Desde comienzos de 2006, el complejo forma parte del Parque Nacional del Eifel.